La tendencia de la digitalización y automatización de procesos va más allá de los sistemas computacionales y ha llegado a la cadena logística para agilizar los flujos de trabajo. En esta nueva entrada del blog de InteRack te contaremos todo lo que debes saber sobre los almacenes automatizados y cómo pueden ayudarte a agilizar los procesos en menos tiempo y con más espacio disponible. ¡Comencemos!
Los almacenes automatizados son instalaciones logísticas destinadas a actividades de almacenamiento de cajas, pallets, unidades de carga y otros tipos de cargas mediante sistemas de transporte automáticos, con estanterías de paletización que facilitan la carga y descarga de las mercancías.
En un almacén automatizado se prescinden los montacargas y maquinarias tradicionales de uso manual, además de minimizar la presencia de operadores trabajando en el interior. El objetivo es implementar procesos automáticos que aseguren el trabajo 24/7, lo que permite triplicar la producción y el rendimiento.
En general, los almacenes automatizados utilizan transelevadores y bandas transportadoras donde se colocan los pallets para trasladar las cargas hacia un lugar determinado y controlado mediante un software de gestión. Algunos elementos son manipulados por operadores que intervienen para supervisar que las etapas sean llevadas a cabo exitosamente y no se presenten problemas como atascos de las cargas, pero la idea es que su trabajo físico sea mínimo.
Los procedimientos de picking o preparación de pedidos también pueden ser realizados por máquinas, con lo que se pueden reducir los errores y agilizar los procesos, especialmente cuando el almacén trabaja con volúmenes muy altos de entrada y salida de mercancías.
El software de gestión que se utiliza en estos almacenes permite la ubicación rápida de la carga para su posterior extracción automatizada, la cual queda registrada junto con todas las actividades realizadas para dar seguimiento a todas las labores realizadas en el almacén.

Existen diversos tipos de almacenes automatizados, cada uno diseñado para satisfacer necesidades específicas de almacenamiento y logística. Los principales son:
Los almacenes automatizados pueden instalarse como parte de la estructura del edificio o autoportantes, un sistema en el que la propia estantería forma la estructura del edificio. Es ideales para almacenes que tienen grandes alturas, se trabaja con cargas pesadas y se busca optimizar el espacio disponible.
También se puede automatizar almacenes convencionales ya existentes, adaptando sistemas de automatización total o parcial. Esta alternativa permite aprovechar los sistemas existentes, por lo que la inversión inicial puede ser menor, pero puede tener limitaciones de espacio.
Los almacenes por nivel de compactación se diseñan con base en la cantidad de productos que se deben almacenar, el espacio disponible, el número de referencias, la profundidad de las calles o canales y la rotación de mercancías.
En general, los almacenes automatizados con sistemas de compactación incrementan la capacidad de almacenaje y se recomiendan para empresas que gestionan pocas referencias y muchas tarimas para cada una.
Entre estos encontramos:
Se utilizan estanterías convencionales con transelevadores para acceder directamente a las tarimas en el pasillo, permitiendo mayor selectividad y acceso a cada unidad de carga.
Se utilizan dos tarimas en cada ubicación con el fin de maximizar el espacio de almacenamiento.
En los almacenes automatizados, el tipo de robot es el que determina la forma en que las mercancías se desplazarán a través del almacén:
Se utilizan sistemas que se desplazan por los pasillos para recoger y depositar las cargas, permitiendo velocidad y precisión en la manipulación de mercancías.
Los AGV son vehículos guiados automáticamente (Automatic Guided Vehicle) que se mueven siguiendo una ruta repetitiva. Permiten transportar fácilmente grandes cantidades de mercancía.
Por su parte, AMR son robots móviles autónomos (Autonomous Mobile Robot) que se utilizan en entornos más dinámicos.
En algunos almacenes se usan carruseles o sistemas de almacenamiento giratorios, horizontales o verticales, que acercan la mercancía al operador.
Robots auxiliares o cobots que ejecutan las tareas de preparación de pedidos de forma automática para reducir los tiempos de trabajo.
En los almacenes se pueden elegir diferentes niveles de automatización dependiendo de las necesidades de la empresa. Estos niveles son:
Un almacén semiautomático combina las operaciones manuales y automatizadas, permitiendo la automatización de tareas específicas, como el transporte o la manipulación de cargas. Por ejemplo, se usan bandas transportadoras o transelevadores para mover la mercancía, pero un operador debe depositar o extraerla en cada ubicación.
Son almacenes en los que se instalan sistemas de gestión para dirigir y optimizar procesos como el picking.
Son almacenes con operaciones completamente automatizadas, desde la recepción hasta la expedición de mercancía. Son impulsados y controlados por software de gestión de almacenes, transelevadores, transportadores y robots para minimizar la intervención humana en los procesos.
Los almacenes automatizados con control de temperatura son instalaciones diseñadas para mantener condiciones ambientales específicas, garantizando la conservación de productos sensibles a las variaciones térmicas, como alimentos, fármacos, vacunas o productos perecederos.
Estos almacenes son esenciales en industrias como la alimentaria, farmacéutica y química, donde la integridad de los productos depende de un control preciso de la temperatura. En general, se clasifican en:
Son almacenes donde se mantienen temperaturas por encima del punto de congelación, generalmente entre 0 °C y 10 °C, ideales para frutas, verduras, lácteos y otros alimentos frescos.
Son almacenes que operan a temperaturas por debajo del punto de congelación, comúnmente entre -18 °C y -30 °C para almacenar carnes, pescados, helados y productos congelados.
El almacenamiento para pallets se realiza sobre transelevadores instalados en cada pasillo mediante el sistema de Pallet Shuttle, que consiste en un carro que funciona de forma autónoma y se introduce en los pasillos para colocar los pallets en la parte más profunda de las estanterías.
Para el almacenamiento con cajas se utilizan los sistemas Miniload y Shuttle. El miniload consiste en estanterías especialmente diseñadas para almacenar cajas mediante un transelevador Miniload que introduce o extrae los productos de sus ubicaciones de forma automática. Por su parte, el sistema Shuttle utiliza un sistema de lanzaderas y estaciones de picking donde los operadores gestionan las mercancías.
Son almacenes especialmente diseñados a la medida de los requerimientos de mercancías como productos congelados, líquidos, tambos, entre otros con necesidades específicas de almacenamiento y manipulación.

Los almacenes automatizados tienen aplicaciones prácticas en diversos sectores industriales, donde permiten resolver desafíos relacionados con el volumen de operaciones, la precisión en inventarios, el control de mercancías y el aprovechamiento del espacio. Su implementación responde a necesidades operativas concretas que impactan directamente en la eficiencia y competitividad de las empresas.
A continuación, se presentan algunos de los sectores donde su aplicación resulta estratégica:
Retail y comercio electrónico
En este sector, los almacenes automatizados facilitan la preparación de pedidos (picking) de alto volumen, reduciendo errores y acelerando los tiempos de entrega. Cuando se gestionan múltiples referencias y pedidos diarios, la automatización permite organizar el inventario de forma estratégica, asegurar la trazabilidad de cada producto y optimizar el flujo desde la recepción hasta la expedición.
Industria automotriz
En la industria automotriz, donde se manejan componentes de diferentes dimensiones y niveles de rotación, los almacenes automatizados permiten el almacenamiento de alta densidad y una gestión ordenada de piezas críticas para la producción. La trazabilidad resulta fundamental, ya que cada componente debe localizarse con rapidez para evitar retrasos en las líneas de ensamblaje.
Sector farmacéutico
Los almacenes automatizados desempeñan un papel clave en el manejo de productos sensibles que requieren control estricto de temperatura, caducidad y trazabilidad. La reducción de la manipulación manual minimiza riesgos, mientras que el registro automatizado de movimientos facilita auditorías y cumplimiento normativo.
Alimentos y bebidas
En esta industria, la automatización permite gestionar productos perecederos en almacenes refrigerados o de congelación, asegurando condiciones ambientales controladas. Asimismo, favorece una correcta rotación de inventarios y un mejor aprovechamiento del espacio en cámaras de temperatura controlada.
Centros de distribución logística
En operaciones logísticas de gran escala, los almacenes automatizados permiten sincronizar entradas y salidas de mercancía mediante sistemas de transporte interno y software de gestión. Esto mejora la planificación operativa, reduce errores y optimiza los tiempos de despacho.
En todos estos sectores, los almacenes automatizados ayudan a resolver problemas comunes como la falta de espacio, la lentitud en la preparación de pedidos, la pérdida de control en inventarios y los riesgos asociados a la manipulación manual. Su aplicación estratégica transforma el almacén en un centro de operaciones más ágil, organizado y alineado con las exigencias actuales del mercado.
Un almacén convencional depende en gran medida de la intervención humana para realizar tareas como el traslado de mercancía, la ubicación de productos y la preparación de pedidos. Esto implica recorridos manuales, uso constante de montacargas y procesos que pueden variar según la experiencia del operador, lo que puede afectar la precisión y la velocidad operativa.
En contraste, los almacenes automatizados integran sistemas tecnológicos que estandarizan y optimizan cada etapa del proceso logístico. La intervención humana se concentra principalmente en la supervisión, mientras que el almacenamiento, transporte y recuperación de mercancía se realizan de forma programada. Esta diferencia estructural se traduce en una operación más ordenada, mayor aprovechamiento del espacio y un control más preciso del inventario.
A partir de estas diferencias, se desprenden diversas ventajas:
Productividad continua
Los almacenes automatizados permiten mantener flujos de trabajo ininterrumpidos, favoreciendo ciclos constantes y mayor rendimiento en las operaciones.
Mejor manejo del presupuesto
Aunque requieren una inversión inicial relevante, a largo plazo contribuyen a optimizar costos laborales y a destinar recursos hacia tecnología de gestión que fortalezca el crecimiento del almacén.
Reducción de costos de mantenimiento
La operación programada y controlada disminuye impactos, maniobras incorrectas y desgaste prematuro de equipos, reduciendo incidencias derivadas de errores humanos.
Mayor seguridad
La manipulación automatizada incrementa la seguridad de la mercancía y reduce riesgos para el personal, al disminuir la exposición a cargas pesadas o movimientos repetitivos.
Agilidad en la gestión de inventarios
Los sistemas de control permiten registrar movimientos en tiempo real, identificar el stock disponible y mantener trazabilidad detallada de cada operación.
Optimización del espacio
Los almacenes automatizados aprovechan mejor la altura disponible y permiten configuraciones escalables que se adaptan al crecimiento de la operación.
Optimización del tiempo
La automatización reduce tiempos de búsqueda, traslado y surtido, mejorando la velocidad de preparación y despacho de pedidos.
En conjunto, estas diferencias convierten a los almacenes automatizados en una alternativa estratégica frente a los esquemas convencionales, especialmente para empresas que buscan mayor control, seguridad y eficiencia operativa.

Los almacenes automatizados utilizan diferentes tecnologías para optimizar sus operaciones y aumentar la eficiencia. Las más comunes son:
Los sistemas de gestión de almacenes son el cerebro de la automatización, ya que se utilizan para optimizar el inventario, las ubicaciones de almacenamiento, la preparación de pedidos, el flujo de materiales, reducen los errores y mejoran la precisión del inventario.
El software de gestión de almacenes debe ser capaz de gestionar de forma integral los procesos como preparación de pedidos, entradas y salidas de mercancía, pero también el sistema robotizado para programar tareas como el picking o la apilabilidad de las mercancías.
Los sistemas de almacenamiento y recuperación automatizados utilizan transelevadores y otros equipos automatizados para almacenar y recuperar mercancías de manera eficiente. Además, su uso permite aprovechar al máximo el espacio de almacenamiento y reducir los tiempos de manipulación.
La robótica permite utilizar vehículos guiados automáticamente (AGV) y robots móviles autónomos (AMR) que mejoran la eficiencia del transporte interno y reducen los costos laborales.
También podemos encontrar sistemas de robótica colaborativa como robots móviles autónomos (AMR), robots manipuladores móviles y cobots, que son asistentes para agilizar tareas como la preparación de pedidos. Además de mejorar la ergonomía en los almacenes, reducen el riesgo de lesiones laborales.
La tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID) es un sistema de identificación inalámbrico que utiliza campos electromagnéticos para identificar y rastrear automáticamente etiquetas adheridas a objetos. En los almacenes automatizados, el RFID juega un papel fundamental en la optimización de la gestión de inventario y la trazabilidad de los productos
El IoT permite la conexión de dispositivos y sensores en el almacén con el propósito de conectarse e intercambiar datos con otros dispositivos y sistemas, lo que facilita la recopilación de datos en tiempo real.
La IA se utiliza para optimizar las rutas de los AGV y AMR, los cuales aprenden a base de prueba y error, de modo que puedan ajustar su comportamiento para tomar decisiones más inteligentes.
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